San Juan

San Juan tendrá la séptima planta de oxidación de oro del mundo con una inversión récord de u$s660 millones

Una infraestructura inédita que promete cambiar las reglas del juego, pero que aún espera un visto bueno clave.

La minería sanjuanina se prepara para dar un salto tecnológico de escala mundial. Minas Argentinas S.A, parte del grupo AISA liderado por el español Juan José Retamero, proyecta la instalación de la séptima planta de oxidación a presión (POX) del planeta. Con una inversión superior a los u$s660 millones, la compañía busca ampliar la vida útil de Gualcamayo y abrir la puerta al Proyecto Carbonatos Profundos (DCP), capaz de generar exportaciones anuales por más de u$s400 millones.

La mina que busca reinventarse con tecnología de élite

En el mundo existen apenas seis plantas industriales de oxidación a presión. La séptima podría levantarse en San Juan, específicamente en el Departamento Jáchal, donde opera la mina Gualcamayo. La instalación será clave para procesar minerales sulfurados y refractarios, imposibles de tratar con el actual esquema de lixiviación.

“El enorme potencial minero de Argentina nos impulsa a realizar esta inversión estratégica”, aseguró Retamero en diálogo con Energy Report. El proyecto se enmarca dentro del Régimen de Incentivo a Grandes Inversiones (RIGI) y contempla 120 mil onzas de oro anuales, al menos durante 17 años, lo que implica ingresos estimados en más de u$s400 millones por año.

Qué es una planta POX y por qué San Juan entra en el mapa mundial

La tecnología de oxidación a presión se basa en el uso de altas temperaturas, oxígeno y presión para liberar metales contenidos en minerales refractarios. Este proceso es considerado uno de los más complejos y sofisticados de la industria metalúrgica global.

“El mineral de Carbonatos Profundos no es oxidado, es refractario y sulfurado. Por eso necesitamos una nueva planta de procesos que incluya POX”, explicó Marcelo Agulles, gerente de Comunicación de Minas Argentinas. En la misma línea, el ingeniero Julio Torino, gerente de Procesos, sostuvo que se trata del método “más complicado que hay a nivel mundial” y que “dista mucho de lo que se ve ahora en Gualcamayo”.

La ingeniería financiera detrás de un megaproyecto

El plan de inversión suma u$s665 millones: u$s485 millones para la planta de procesos y mina, u$s50 millones para exploración, u$s37 millones para un parque solar y recursos adicionales para el cierre programado de operaciones previas. Un dato relevante es que AISA Group financiará el proyecto con capital propio, sin depender de préstamos internacionales.

Ricardo Martínez, geólogo y director ejecutivo de Gualcamayo, subrayó que “el desembolso no solo asegura continuidad operativa, sino también un nuevo ciclo productivo que le dará estabilidad a la provincia y al país”.

La llegada del grupo español ya mostró resultados inmediatos: suspensión del plan de cierre de mina, regularización de deudas con proveedores, cancelación de impuestos pendientes y eliminación de un pasivo superior a los u$s200 millones. El balance actual de Minas Argentinas S.A arroja un resultado positivo de u$s170 millones.

Empleo, salarios y el impacto en Jáchal

El proyecto no solo implica innovación tecnológica, sino también generación de empleo de calidad. Actualmente, Gualcamayo cuenta con 467 trabajadores registrados, con salarios que oscilan entre $1,7 millones y $3,7 millones según escala sindical. Con la nueva mina, la empresa promete más que duplicar esa cifra.

“Estamos concentrando todos nuestros recursos técnicos y humanos en el desarrollo del DCP y en el Plan RIGI”, remarcan desde Minas Argentinas. Según los planes, la construcción comenzaría en 2027, una vez aprobados los permisos ambientales y técnicos.

Un movimiento estratégico en la minería argentina

La planta POX en San Juan ubicaría a Argentina dentro del selecto club de países con capacidad para procesar minerales refractarios de oro. En un contexto global donde los depósitos de fácil acceso se agotan, esta tecnología marca la diferencia entre cerrar minas o reinventarlas con décadas adicionales de producción.

El desafío es político y técnico: el Gobierno nacional aún analiza la letra chica del proyecto dentro del RIGI. Retamero fue categórico: “Preferimos extender los plazos, pero con un proyecto firme, robusto y sin riesgos”.

La apuesta no solo es de Minas Argentinas, sino también de San Juan y de la industria minera argentina: demostrar que se pueden atraer inversiones de capital intensivo, tecnológicamente avanzadas, con impacto exportador y generación de empleo genuino.