San Juan

Cobre en primera línea: Vicuña y Los Azules llegan a 2026 como los proyectos más avanzados de San Juan

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San Juan se consolida como el epicentro del cobre argentino. Tras un 2025 cargado de hitos técnicos, ambientales y financieros, Vicuña y Los Azules encaran un 2026 decisivo que puede marcar el ingreso de la provincia a la liga de los grandes productores cupríferos del mundo.


San Juan tiene hoy uno de los portafolios de proyectos de cobre más relevantes de América Latina. Sin embargo, no todos avanzan al mismo ritmo ni atraviesan las mismas etapas de maduración. Mientras varios desarrollos de escala mundial continúan en fases tempranas de exploración, dos proyectos ya transitan un escalón claramente superior: Vicuña —el desarrollo integrado que reúne a Josemaría y Filo del Sol— y Los Azules.

Ambos cerraron 2025 con definiciones clave que exceden lo técnico. Avanzaron en permisos ambientales, ingeniería, financiamiento, inserción en el RIGI y construcción de legitimidad social y territorial. En un contexto global donde el cobre es insumo crítico para la transición energética, la electromovilidad y la infraestructura eléctrica, San Juan empieza a jugar un partido que trasciende lo provincial.


Vicuña consolida escala, diseño y estrategia de largo plazo

A casi un año de su conformación, Vicuña terminó de afirmarse como uno de los desarrollos cupríferos más relevantes no solo de la Argentina, sino del mapa global. El proyecto surge del joint venture entre Lundin Mining y BHP, y combina dos activos de clase mundial: Josemaría y Filo del Sol.

El hito más relevante de 2025 se produjo en abril, cuando la compañía anunció la estimación de recursos de Filo del Sol y la actualización de Josemaría, confirmando uno de los mayores recursos combinados de cobre, oro y plata a nivel internacional. Esa integración no solo incrementó tonelajes y leyes, sino que permitió optimizar el diseño general del proyecto y extender su horizonte productivo.

En julio, Vicuña presentó ante la autoridad minera sanjuanina la segunda actualización del Informe de Impacto Ambiental. Allí se destacó la extensión de la vida útil del yacimiento de 19 a 25 años y un diseño de planta con capacidad para procesar 175.000 toneladas diarias de mineral, un salto que ubica al proyecto en la categoría de megaproyecto.

Desde el punto de vista ambiental, el IIA incorporó uno de los esquemas hídricos más robustos del país: un diseño multifuente que incluye un nuevo campo de pozos en La Majadita, la proyección futura de uso de agua desalinizada desde el Pacífico y un sistema de recuperación y reutilización del 73% del agua de proceso, un dato central en un contexto de creciente exigencia socioambiental.


Infraestructura, proveedores y territorio: el otro frente del avance

Más allá de la ingeniería minera, 2025 fue clave para Vicuña en materia de infraestructura y encadenamientos locales. En abril se licitaron dos tramos del futuro Corredor Norte, el camino de acceso al proyecto por San Juan. Las obras, adjudicadas a la UTE Terusi Construcciones–Semisa Infraestructura, corresponden a los tramos más cercanos al campamento Batidero, ubicado a más de 4.000 metros sobre el nivel del mar.

En paralelo, se adjudicó el mantenimiento del camino Angualasto–La Majadita a la empresa sanjuanina Zlato: 170 kilómetros de intervención durante 13 meses, con un impacto estimado de alrededor de 100 puestos de trabajo directos e indirectos. A esto se sumó, en diciembre, la licitación del servicio integral de alimentación, hotelería y limpieza en sitio, que quedó en manos de Caterwest, otra firma local.

El cierre del año también dejó una definición estratégica: Vicuña presentó formalmente su solicitud para ingresar al RIGI PEELP, convirtiéndose en el primer proyecto de cobre del país en aplicar al régimen. El objetivo es claro: estructurar a Josemaría y Filo del Sol como un desarrollo integrado de exportación de largo plazo, con reglas de juego estables para una inversión multibillonaria.


Los Azules y un 2025 que marcó un antes y un después

Si Vicuña avanzó en escala e integración, Los Azules cerró 2025 con hitos directamente históricos. En junio, el proyecto logró producir el primer cátodo de cobre a partir de mineral sanjuanino, un hecho inédito para la minería argentina. El ensayo, realizado en el laboratorio chileno Asmin Industrial, replicó a escala de laboratorio el proceso integral diseñado para la futura operación y confirmó su viabilidad técnica.

Ese resultado no fue simbólico: aportó datos concretos para optimizar parámetros operativos y fortalecer la credibilidad técnica del proyecto ante inversores y financistas internacionales.

En septiembre, Los Azules dio otro paso decisivo al firmar un acuerdo de colaboración con la International Finance Corporation (IFC). El objetivo es alinear el proyecto con los más altos estándares ambientales, sociales y de gobernanza, abriendo el acceso a financiamiento internacional en deuda y capital para la etapa de construcción.


RIGI, factibilidad y fechas: el proyecto entra en modo construcción

Octubre concentró varios hitos clave. Los Azules fue incorporado formalmente al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones, respaldando una inversión de USD 2.672 millones que integra exploración, construcción y operación en un único plan. El proyecto quedó así posicionado como el primer desarrollo argentino pensado para producir cátodos de cobre de alta pureza, con destino al mercado interno y la exportación.

Ese mismo mes, la compañía presentó su Estudio de Factibilidad, que confirmó una inversión total de USD 3.170 millones y trazó un cronograma concreto: inicio de construcción a partir de 2026, comienzo de producción en 2029 y primer cátodo comercial en 2030.

El impacto local ya es tangible. Entre 2024 y octubre de 2025, los proveedores sanjuaninos facturaron USD 97 millones, representando el 71% de las compras del proyecto. En Calingasta, la cantidad de proveedores activos creció un 61%, se generaron más de 100 empleos y se fortaleció la infraestructura de 24 instituciones comunitarias.


2026, un año bisagra para el cobre sanjuanino

El calendario 2026 aparece cargado de definiciones. Para Vicuña, el principal hito será la presentación del Reporte Técnico Integrado, prevista para el primer trimestre. Ese documento consolidará la sinergia entre Josemaría y Filo del Sol y marcará la hoja de ruta hacia la etapa de desarrollo y construcción.

Para Los Azules, el desafío es aún más concreto: con la Declaración de Impacto Ambiental aprobada, el Estudio de Factibilidad validado y el RIGI en marcha, 2026 puede ser el año de inicio de obra, transformando al proyecto en uno de los motores reales de empleo, inversión y desarrollo productivo de la cordillera sanjuanina.


Cobre, San Juan y el tablero estratégico

Vicuña y Los Azules no solo representan dos proyectos avanzados. Representan dos modelos complementarios de cómo la minería argentina puede escalar: integración de activos, ingeniería robusta, estándares ambientales altos, financiamiento internacional y fuerte anclaje territorial.

En un mundo que demanda cada vez más cobre para sostener la transición energética, San Juan tiene una oportunidad histórica. La pregunta ya no es si el cobre está, sino si el país logrará sostener reglas, consensos y decisiones para convertir estos proyectos en producción real.