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El metal que supera al oro: el tungsteno se dispara más de 550% y vuelve al centro de la geopolítica minera

Mientras el mercado global sigue atento al cobre, al litio y al oro, un metal menos visible está protagonizando una de las mayores subas del sector minero en los últimos años. El tungsteno —clave para la industria militar, la tecnología avanzada y la manufactura pesada— registró un rally cercano al 557%, impulsado por tensiones geopolíticas, restricciones de oferta y una creciente demanda estratégica.

Para la minería global, el fenómeno vuelve a poner en agenda un mineral crítico que podría redefinir inversiones, exploración y seguridad de suministro en Occidente.


El tungsteno: el “metal de guerra” que volvió a dispararse

El tungsteno es uno de los minerales estratégicos más importantes del mundo moderno. Posee el punto de fusión más alto de todos los elementos (3.422 °C) y una dureza excepcional cuando se utiliza en forma de carburo, lo que lo convierte en un material prácticamente irremplazable para aplicaciones industriales, militares y tecnológicas.

En los últimos meses el mercado registró un aumento extraordinario en su cotización. El precio de referencia del ammonium paratungstate (APT) —el principal compuesto utilizado para producir tungsteno metálico— pasó de alrededor de US$340 por unidad métrica en enero de 2025 a más de US$1.750-1.850 en 2026, lo que representa una suba superior al 430% en apenas 13 meses.

En algunos segmentos del mercado y operaciones bursátiles ligadas al mineral, el rally acumulado llegó incluso a superar el 550%, lo que lo posiciona entre los commodities con mejor desempeño reciente.

El fenómeno no responde a un único factor. La combinación de tensiones geopolíticas, aumento del gasto militar y restricciones de exportación generó una tormenta perfecta para el mercado del tungsteno.


Un mineral crítico para defensa, energía e industria

El tungsteno se utiliza en múltiples sectores industriales y tecnológicos, pero su rol en la industria militar explica gran parte de su reciente valorización.

Este metal es esencial para la fabricación de:

  • Municiones perforantes de alta densidad
  • Componentes de misiles
  • Turbinas aeronáuticas
  • Blindajes y proyectiles de alta energía

Su densidad y resistencia lo convierten en el material preferido para los llamados penetradores de energía cinética, utilizados en munición antiblindaje.

Pero el uso del tungsteno va mucho más allá del sector militar. También es fundamental en:

  • herramientas de perforación y corte utilizadas en minería y petróleo
  • industria electrónica y semiconductores
  • telecomunicaciones
  • generación energética

El carburo de tungsteno, por ejemplo, es uno de los materiales más duros conocidos —solo superado por el diamante— y es clave en equipos industriales de alta resistencia.

Esto significa que, aunque el mercado del tungsteno es relativamente pequeño —con una producción global cercana a 100.000 toneladas anuales—, las industrias que dependen de él tienen un valor económico mucho mayor.


China domina la oferta mundial y tensiona el mercado

Uno de los factores estructurales detrás del rally del tungsteno es la concentración de la producción global.

China controla aproximadamente 82-83% del suministro mundial, lo que convierte al metal en uno de los minerales más dependientes de un solo país productor.

Las recientes restricciones a exportaciones y los recortes en cuotas de producción en el país asiático redujeron el suministro disponible para el mercado internacional.

Al mismo tiempo, varios países occidentales comenzaron a impulsar políticas para asegurar el abastecimiento de minerales críticos, entre ellos tungsteno, tierras raras y litio.

El resultado es un cambio estructural en el mercado:

  • mayor interés en desarrollar minas fuera de China
  • reactivación de proyectos históricos
  • aumento de exploración en Norteamérica, Europa y Asia

En Corea del Sur, por ejemplo, se prepara la reactivación de la mina Ssangjon, que podría convertirse en uno de los pocos nuevos proveedores relevantes de tungsteno para mercados occidentales.


El nuevo mapa de oportunidades para la minería

El rally del tungsteno podría abrir una nueva etapa para la minería de minerales críticos.

Durante décadas, el dominio chino y los bajos precios hicieron que muchos proyectos occidentales dejaran de ser económicamente viables. Sin embargo, el nuevo escenario de precios cambia radicalmente la ecuación.

Hoy, varios proyectos en Norteamérica, Europa y Australia están siendo revisados o reactivados ante la posibilidad de capturar parte del mercado global.

Para la industria minera, esto significa tres tendencias claras:

  1. Reactivación de minas históricas
  2. Exploración de nuevos depósitos estratégicos
  3. Interés de gobiernos en asegurar cadenas de suministro

El tungsteno comienza así a posicionarse junto al litio, el cobre y las tierras raras como uno de los minerales clave de la nueva economía industrial y militar.


Un mineral pequeño con impacto gigante

A diferencia del cobre o el hierro, el tungsteno es un mercado relativamente pequeño en volumen. Sin embargo, su impacto estratégico es enorme.

La transición energética, el crecimiento de la industria tecnológica y el aumento del gasto en defensa están redefiniendo el valor de minerales que antes ocupaban un lugar secundario en el mapa minero global.

El tungsteno es uno de los ejemplos más claros de esta transformación.


El metal estratégico que vuelve a la agenda minera mundial

El rally del tungsteno demuestra cómo la geopolítica y la seguridad industrial están redefiniendo el valor de los recursos minerales.

En un mundo donde las cadenas de suministro se volvieron un tema de seguridad nacional, los minerales críticos ganan protagonismo.

Y aunque el litio y el cobre suelen ocupar los titulares, el tungsteno está mostrando que incluso los mercados más pequeños pueden convertirse en protagonistas cuando se cruzan tecnología, defensa y minería.

Para la industria minera global, el mensaje es claro: el mapa de oportunidades está cambiando, y los metales estratégicos serán cada vez más determinantes en la economía del siglo XXI.