El uranio volvió oficialmente al centro de la agenda política nacional. Desde el entorno del presidente Javier Milei comenzaron a impulsar públicamente el desarrollo del recurso en Chubut y ya comparan el potencial económico de la provincia con lo que significó Vaca Muerta para Neuquén.
La señal más fuerte llegó de Santiago Caputo, uno de los principales asesores presidenciales, quien aseguró que “Chubut podría ser la próxima Neuquén” gracias a sus reservas de uranio. La frase sacudió el escenario político provincial y volvió a abrir un debate que durante años parecía clausurado.
El Gobierno nacional pone el foco en el uranio
El interés de Nación no aparece de manera aislada. El uranio volvió a convertirse en un recurso estratégico a nivel global impulsado por el crecimiento de la energía nuclear, la transición energética y la necesidad de generación eléctrica estable para abastecer industrias, inteligencia artificial y centros de datos.
En ese contexto, el Gobierno nacional empezó a mirar con atención las reservas argentinas y especialmente el potencial geológico de Chubut.
Caputo incluso habló de “300 mil toneladas de uranio bajo tierra”, dejando en claro que dentro del oficialismo consideran que el recurso podría transformarse en una fuente clave de inversiones y desarrollo económico para la Patagonia.
La gestión de Milei además avanzó recientemente en la creación de áreas específicas vinculadas a energía nuclear y minería estratégica, buscando reposicionar a Argentina dentro del mapa global de minerales críticos.
¿Por qué comparan a Chubut con Vaca Muerta?
La referencia a Neuquén apunta a mostrar el impacto económico que puede generar una actividad extractiva cuando existe inversión sostenida, infraestructura y desarrollo privado.
Vaca Muerta transformó completamente la economía neuquina en apenas una década. Multiplicó inversiones, generó miles de empleos directos e indirectos y convirtió a la provincia en uno de los motores energéticos de Argentina.
Ahora, desde Nación, algunos sectores creen que Chubut podría atravesar un proceso similar si avanzara en el desarrollo del uranio y otros minerales estratégicos.
El planteo adquiere todavía más fuerza en un contexto donde muchas localidades chubutenses atraviesan problemas económicos severos, caída del consumo, cierre de comercios y escasa generación de empleo privado.
El debate vuelve a dividir a la provincia
Como ocurre históricamente, el tema volvió a generar fuertes reacciones entre sectores antimineros, especialmente en ciudades cordilleranas donde la resistencia a la actividad minera tiene larga tradición política y social.
Los grupos ambientalistas sostienen que el uranio representa riesgos ambientales y rechazan cualquier intento de modificar la Ley 5001, normativa que limita la minería metalífera en Chubut.
Sin embargo, otros sectores políticos, sindicales y empresariales comenzaron nuevamente a plantear que la provincia necesita discutir seriamente nuevas actividades productivas capaces de generar empleo, infraestructura y movimiento económico.

