El megaproyecto Vicuña comienza a mostrar la verdadera dimensión económica que podría tener para Argentina y especialmente para San Juan. Tras la aprobación de su adhesión al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), las estimaciones conocidas en las últimas horas hablan de cifras que hasta hace pocos años parecían imposibles para la minería argentina: más de US$ 900 millones anuales en regalías e impuestos provinciales y nacionales, junto con la generación de alrededor de 5.000 puestos de trabajo directos durante su etapa de operación.
La magnitud de los números ayuda a comprender por qué el proyecto integrado que combina los yacimientos Josemaría y Filo del Sol es considerado uno de los descubrimientos de cobre más importantes realizados a nivel mundial en los últimos años.
Un distrito minero de escala mundial
Vicuña nació tras la integración de los proyectos Josemaría y Filo del Sol, actualmente controlados en partes iguales por BHP y Lundin Mining.
Recientemente se confirmó que ambos depósitos contienen recursos estimados en alrededor de 38 millones de toneladas de cobre, además de importantes volúmenes de oro y plata, posicionándose entre los mayores desarrollos cupríferos sin explotar del planeta.
La dimensión del recurso permite proyectar una operación minera de varias décadas de duración, con niveles de producción que podrían ubicar a Argentina entre los principales productores mundiales de cobre durante los próximos años.
Más de US$ 900 millones al año para las arcas públicas
Uno de los datos más impactantes de las proyecciones difundidas es el potencial aporte económico que tendría el emprendimiento una vez en producción.
Las estimaciones indican que Vicuña podría generar más de US$ 900 millones anuales entre regalías, impuestos y distintos aportes fiscales, recursos que impactarían tanto en San Juan como en las cuentas nacionales.
La cifra permite dimensionar el peso económico que podría alcanzar el cobre argentino en la próxima década. Actualmente, la minería nacional está dominada por el oro y la plata, pero proyectos como Vicuña tienen capacidad para modificar completamente esa estructura productiva.
Cinco mil empleos directos y miles de puestos indirectos
Otro aspecto central es el impacto laboral previsto para la provincia.
Las proyecciones hablan de aproximadamente 5.000 empleos directos durante la operación, a los que se sumarían miles de puestos indirectos vinculados a proveedores, transporte, servicios industriales, construcción, mantenimiento, gastronomía, hotelería y logística.
La experiencia de otras regiones mineras muestra que por cada empleo directo suelen generarse múltiples puestos adicionales dentro de la cadena de valor, ampliando significativamente el impacto económico sobre las comunidades cercanas.
El proyecto que puede cambiar la historia del cobre argentino
La importancia estratégica de Vicuña trasciende incluso a San Juan. Argentina busca posicionarse como un actor relevante en el mercado global del cobre, un mineral considerado esencial para la electrificación, los vehículos eléctricos, las energías renovables y los centros de datos.
Según estimaciones de la industria, el país podría alcanzar una producción cercana a 1,8 millones de toneladas anuales de cobre si avanzan los principales proyectos actualmente en desarrollo.
En ese escenario, Vicuña aparece como una de las piezas fundamentales para alcanzar ese objetivo.
El RIGI y la carrera hacia la construcción
La adhesión al RIGI representa un paso importante para la planificación financiera del emprendimiento. El régimen ofrece beneficios fiscales, estabilidad normativa y condiciones destinadas a facilitar inversiones de gran escala.
Mientras avanzan los estudios integrados, las tareas de ingeniería y la planificación minera, el proyecto continúa consolidándose como una de las mayores apuestas de inversión de América Latina.
Las cifras proyectadas permiten anticipar por qué el desarrollo de Vicuña es seguido con atención tanto por la industria minera como por los gobiernos provinciales y nacionales: no se trata únicamente de una mina de cobre, sino de un proyecto con potencial para redefinir el perfil exportador y productivo de Argentina durante las próximas décadas.

