San Juan vuelve a quedar en el centro del mapa minero argentino. El proyecto Los Azules, desarrollado por McEwen Copper en Calingasta, avanza hacia una nueva etapa con la mira puesta en definir la inversión y comenzar la construcción de una de las mayores iniciativas de cobre de la historia reciente del país.
La decisión es estratégica para Argentina: el proyecto puede convertirse en uno de los primeros grandes desarrollos cupríferos que vuelvan a poner al país en el mercado internacional del cobre.
Una inversión de más de US$3.000 millones para poner en marcha el cobre
Los Azules dejó atrás la etapa de exploración inicial y se encuentra en una instancia mucho más avanzada. El estudio de factibilidad publicado por McEwen Copper contempla una inversión de capital inicial de aproximadamente US$3.170 millones, mientras que el plan financiero total del proyecto asciende a unos US$4.000 millones, incluyendo costos financieros y otros desembolsos asociados al desarrollo.
El proyecto ya cuenta además con la aprobación para ingresar al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). La adhesión aprobada en 2025 contempló una inversión de US$2.672 millones dentro del régimen, integrando las etapas de exploración, construcción y operación del desarrollo ubicado en Calingasta.
Ahora la compañía trabaja para alcanzar la decisión final de inversión hacia fines de 2026. Si se cumplen los plazos previstos, la construcción podría comenzar a principios de 2027 y la producción de cobre está proyectada para 2030.
La dimensión del proyecto explica por qué Los Azules es seguido de cerca tanto por el sector minero como por el Gobierno nacional y la provincia de San Juan. No se trata solamente de poner en marcha una nueva mina: implica desarrollar caminos, infraestructura eléctrica, campamentos, instalaciones de procesamiento y toda una cadena de servicios para operar en plena Cordillera de los Andes.
El proyecto se encuentra aproximadamente 80 kilómetros al noroeste de Calingasta y a unos seis kilómetros de la frontera con Chile, a una altura cercana a los 3.500 metros sobre el nivel del mar.
Un proyecto diseñado para producir cobre durante más de dos décadas
El estudio de factibilidad muestra una operación con una vida útil inicial de 21 años y una producción promedio estimada en 148.200 toneladas anuales de cobre contenido en cátodos. La compañía proyecta además costos competitivos y una recuperación promedio de cobre del 70,8% durante la vida útil de la mina.
Uno de los elementos distintivos del diseño es que Los Azules utilizará un proceso de lixiviación y producción de cátodos de cobre de alta pureza, evitando la necesidad de una planta convencional de concentración y de instalaciones tradicionales de relaves. La producción prevista apunta a obtener cátodos de cobre de alta pureza, equivalentes a grado A de la London Metal Exchange.
La compañía también sostiene que existe un potencial de expansión considerable. McEwen Copper identifica oportunidades que podrían extender la vida del proyecto por varias décadas mediante nuevas tecnologías de lixiviación. La propia empresa estima que esas alternativas podrían permitir agregar más de 30 años de vida potencial a Los Azules.
Eso convierte al proyecto en algo más que una mina con una vida productiva definida. El objetivo es construir una plataforma minera de largo plazo en una zona que todavía presenta posibilidades de expansión y nuevos descubrimientos.
El cobre vuelve a ser estratégico para Argentina
La importancia de Los Azules excede a San Juan.
Argentina lleva varios años intentando recuperar una posición relevante dentro del mercado internacional del cobre. El cierre de Bajo de la Alumbrera en Catamarca en 2018 dejó al país sin producción cuprífera a gran escala, pese a contar con algunos de los recursos más importantes de América Latina.
El escenario comenzó a modificarse con la aparición de una cartera de proyectos de cobre de clase mundial.
Los Azules forma parte de ese grupo junto con Josemaría, Filo del Sol, El Pachón, Altar y el distrito Vicuña, entre otros desarrollos que podrían transformar la estructura exportadora argentina durante la próxima década.
La diferencia es que Los Azules se encuentra entre los proyectos más avanzados y ya cuenta con estudio de factibilidad, evaluación ambiental aprobada y acceso al RIGI. La aprobación ambiental demandó la revisión de más de 3.000 páginas de documentación y la intervención de 14 instituciones públicas y privadas, además de profesionales especializados.
El avance de estos proyectos ocurre además en un momento en que el cobre adquiere una importancia creciente para la economía mundial. La electrificación, las redes eléctricas, los vehículos eléctricos, los centros de datos y la expansión de las energías renovables requieren enormes cantidades del metal.
Para Argentina, esa demanda representa una oportunidad de transformar recursos geológicos en exportaciones, empleo e infraestructura.
San Juan se prepara para una nueva etapa industrial
El impacto potencial de Los Azules no se limita a la producción futura.
La construcción de una mina de esta escala demanda empresas de ingeniería, movimiento de suelos, transporte, estructuras metálicas, energía, logística, mantenimiento, alojamiento y alimentación. A medida que avance la obra, la actividad se extenderá mucho más allá del área inmediata del yacimiento.
Ese proceso puede convertirse en una oportunidad para que San Juan amplíe su entramado de proveedores mineros y desarrolle capacidades industriales que luego puedan ser utilizadas en otros proyectos.
El desafío será que una parte cada vez mayor de esa cadena de valor quede en la provincia.
La experiencia de San Juan en minería metalífera, sumada al desarrollo de nuevos proyectos de cobre, permite pensar en una etapa diferente: pasar de tener una provincia con tradición minera a consolidar un ecosistema industrial vinculado al cobre.
La infraestructura que se construya para Los Azules también puede servir como base para futuros desarrollos de la región.
Y allí aparece una de las grandes oportunidades de la nueva minería argentina: no solamente exportar mineral o metal, sino generar alrededor de cada proyecto una red de empresas, profesionales y trabajadores capaces de capturar una mayor parte del valor económico.
Los Azules y la oportunidad de volver a producir cobre a gran escala
La decisión que enfrenta McEwen Copper durante los próximos meses puede marcar un antes y un después para la minería argentina.
Con una inversión inicial estimada en US$3.170 millones, una vida útil de al menos 21 años y una producción promedio proyectada de 148.200 toneladas anuales de cobre, Los Azules tiene escala suficiente para convertirse en uno de los grandes proyectos mineros del país.
La meta inmediata es clara: completar la ingeniería, cerrar el financiamiento y avanzar hacia la decisión final de inversión.
Si ese proceso se concreta, San Juan podría comenzar a transitar durante los próximos años una transformación productiva de enorme magnitud.
Argentina tiene una oportunidad que durante mucho tiempo no pudo aprovechar: volver a producir cobre a gran escala justo cuando el mundo necesita cada vez más de este metal.
Los Azules puede ser una de las piezas que permitan convertir esa oportunidad geológica en una realidad industrial.
