Litio, petróleo, acero y energías renovables entre los sectores que capitalizan el nuevo régimen. Qué empresas ya recibieron luz verde, cuáles esperan aprobación y por qué fue rechazado un proyecto de Ganfeng.
A nueve meses de su puesta en vigencia plena, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) empieza a tomar forma concreta en el tablero industrial argentino. Según información oficial, seis proyectos ya fueron aprobados por un monto total superior a US$12.800 millones, lo que marca una primera oleada de inversiones orientadas a minería, energía, industria pesada y logística de exportación.
Entre los quince proyectos presentados, siete siguen en revisión, uno fue rechazado y se multiplican las expectativas en torno a iniciativas en cobre, GNL, acero y transición energética.
Un régimen con lógica exportadora
Con un esquema diseñado para captar capital intensivo de largo plazo, el RIGI ofrece estabilidad fiscal por 30 años, beneficios arancelarios y fiscales —como la reducción de Ganancias al 25% y la devolución de IVA anticipada—, pero su mayor atractivo para las grandes corporaciones está en el frente cambiario: la posibilidad de acceder a divisas de exportación en tramos crecientes (20% en el primer año, 40% en el segundo y 100% desde el tercero). En un país con cepo persistente y brechas cambiarias estructurales, esa cláusula es la llave para acelerar desembolsos.
Los seis proyectos ya aprobados
Los sectores que ya activaron obras bajo el RIGI son estratégicos por su impacto en el perfil exportador y en la infraestructura productiva del país:
🟢 Minería de litio
- Rincón (Rio Tinto) – US$2.724 millones para expandir la capacidad a 60.000 t/año de litio grado batería en Salta. Se trata del proyecto minero de mayor escala aprobado hasta ahora.
- Galan Litio (Catamarca) – US$217 millones para producción de cloruro de litio de alta pureza, orientado al mercado asiático.
🟢 Infraestructura energética
- Oleoducto Sur (VMOS) – Proyecto liderado por YPF, PAE, Shell, Chevron, Vista, Pluspetrol, Tecpetrol y Pampa Energía para construir un nuevo ducto desde Vaca Muerta hasta la costa atlántica. Inversión: US$3.000 millones.
- GNL en Río Negro (Southern Energy) – Inversión de US$2.825 millones para desarrollar infraestructura flotante de licuefacción y exportación. Participan Harbour Energy, Golar LNG, YPF, PAE y Pampa Energía.
- Parque Solar El Quemado (YPF Luz) – Proyecto en Mendoza con una inversión de US$211 millones, destinado a reforzar el abastecimiento renovable en la región Cuyo.
🟢 Industria metalúrgica
- Acería de Sidersa (San Nicolás) – Primer proyecto siderúrgico en medio siglo: US$286 millones para una planta de aceros largos. Se prevé que genere 300 empleos directos y 4.000 indirectos.
Rechazo con mensaje: el caso Ganfeng
El primer proyecto rechazado bajo el RIGI fue Mariana, de la china Ganfeng Lithium, por no cumplir requisitos básicos: había iniciado tareas previas a su presentación formal y no alcanzaba la inversión mínima de US$200 millones para los primeros dos años. La decisión fue interpretada como un gesto político de rigor regulatorio hacia los capitales que buscan operar con autonomía plena.
Lo que viene: ocho proyectos en evaluación
Entre los que esperan aprobación, se destacan:
- Sal de Vida (Rio Tinto) – US$638 millones
- Expansión litio (Posco Argentina) – US$633 millones
- Reactivación Gualcamayo (Minas Argentinas) – US$665 millones en oro
- Cobre en Los Azules (McEwen Copper, Stellantis y Rio Tinto) – sin monto confirmado
- Parques eólicos (PCR-Acindar y Tenaris) – US$255M y US$206M
- Gasoducto y oleoducto de Pampa Energía (Rincón de Aranda) – en revisión
- Puerto en Timbúes (Santa Fe) – US$290 millones
Perspectiva industrial y desafíos de implementación
La foto actual del RIGI muestra una tendencia clara: el grueso de las inversiones apunta a exportaciones de recursos naturales y energía transformada, con alto impacto en infraestructura logística, generación de divisas y empleo calificado. También evidencia que las empresas líderes están buscando blindaje normativo y financiero para operar en un país con volatilidad crónica.
El gran interrogante es cómo se traducirán los anuncios en obras concretas y flujos de capital efectivo. Aunque los beneficios son claros, el régimen enfrenta críticas por su asimetría con respecto a empresas que no acceden al marco especial, y por el riesgo de generar enclaves desconectados del tejido industrial local.

