Minería

Agroindustria, minería y energía fueron las locomotoras que engrosaron las reservas del BCRA

Minería en Salta

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) cerró el primer semestre de 2025 con un aumento de reservas internacionales brutas de u$s 10.332 millones, alcanzando los u$s 39.973 millones al 30 de junio. El motor no estuvo en todos los sectores: fueron la agroindustria, la minería y la energía quienes marcaron la diferencia.

Según el informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, estos rubros aportaron divisas genuinas que sostuvieron un balance comercial cada vez más tensionado por el déficit de otras actividades.


Agroindustria: el histórico salvavidas de divisas

“En el primer semestre del año, el ingreso neto de dólares por exportaciones agroindustriales fue de u$s 19.888 millones”, detalla el informe elaborado por Bruno Ferrari y Emilce Terré.
El agro sigue siendo el gran generador neto de divisas del país, a pesar de la presión impositiva y los vaivenes climáticos. El resultado es consistente con su rol histórico: aportar dólares cuando el resto de la economía muestra debilidades estructurales.

No obstante, el informe alerta: esta dependencia crónica del campo es un arma de doble filo, ya que expone a la macroeconomía argentina a las oscilaciones de precios internacionales y a los efectos de sequías o fenómenos climáticos.


Minería y energía: de promesa a realidad exportadora

El dato más disruptivo provino del sector minero-energético, que aportó un superávit récord de u$s 5.514 millones, el mejor registro desde al menos 2003.

El informe de la Bolsa de Rosario destaca dos factores:

  1. Reducción de importaciones en “electricidad” y “petróleo”, lo que alivió la salida de divisas.
  2. Incremento de exportaciones petroleras y mineras, con un ingreso de u$s 2.611,9 millones solo en minería durante el semestre, impulsado por el precio internacional del oro.

El trabajo señala que “minería y energía se están consolidando como sectores superavitarios que ya no son solo potencial, sino presente”. Con Vaca Muerta y los proyectos de oro y cobre en expansión, la tendencia muestra que este bloque se convertirá en el segundo pilar estructural de generación de divisas.


El contraste: industrias con déficit récord

El informe no oculta el contraste. Mientras agro, minería y energía aportan dólares, el resto de las actividades demandan divisas en niveles nunca vistos.

La industria automotriz registró un déficit de u$s 5.313 millones, la resto industria otro de u$s 4.862 millones y el comercio uno de u$s 2.932 millones, todos récords desde 2003. A ellos se suman maquinaria y equipo con un rojo de u$s 2.724 millones y otros sectores que suman un déficit agregado de u$s 2.333 millones.

El resultado: mientras un puñado de sectores competitivos generan divisas, la mayoría de la economía argentina sigue mostrando dependencia estructural del financiamiento externo.


El rol del FMI y el financiamiento externo

Más allá del aporte de los sectores productivos, el informe subraya que el ingreso neto de dólares del FMI (u$s 11.191 millones) y otros préstamos (u$s 8.834 millones) resultaron decisivos para sostener el aumento de reservas.

En palabras del reporte: “La cuenta financiera mostró un saldo positivo de u$s 11.237 millones, lo que permitió financiar cómodamente el resultado negativo de la cuenta corriente cambiaria”.

Es decir, la solidez de las reservas no solo se explica por exportaciones, sino también por el endeudamiento. Una señal de alerta para quienes ven en la mejora de 2025 una fortaleza permanente.


Perspectiva: ¿nuevo modelo de generación de divisas?

El documento concluye que Argentina está en un punto de inflexión:

  • La agroindustria sigue siendo el pilar histórico.
  • Minería y energía ya no son solo “el futuro”, sino un aporte real y creciente.
  • El resto de las industrias continúan siendo un lastre para la balanza comercial.

La pregunta estratégica es clara: ¿Argentina podrá consolidar un modelo exportador diversificado o seguirá dependiendo de tres sectores para sostener sus reservas? La respuesta marcará el rumbo de la estabilidad macroeconómica y la competitividad a largo plazo.