Durante décadas, el oro y la plata fueron sinónimo de minería argentina. Pero hoy, mientras el litio y el cobre concentran titulares y capitales, los metales preciosos atraviesan una preocupante falta de renovación.
Con un único proyecto aurífero en construcción y sin anuncios relevantes en plata, la foto actual expone una pérdida de atractivo que pone en jaque la sostenibilidad de estas producciones.
Un sector con peso histórico, pero sin nuevas apuestas
El oro argentino mantiene operaciones emblemáticas como Veladero (Barrick), Cerro Negro (Newmont) o Cerro Vanguardia (AngloGold Ashanti), que durante años lideraron las exportaciones mineras. Sin embargo, no se observa una cartera robusta de reemplazo. Solo Calcatreu (Patagonia Gold), en Río Negro, se encuentra en etapa de construcción, y su escala está lejos de compensar el eventual declino de minas maduras. La realidad es clara: no hay proyectos greenfield de oro en el horizonte inmediato.
La plata, en modo meseta
La situación es aún más crítica en la plata. Hoy la producción está sostenida casi en exclusiva por Puna Operations (SSR Mining) y San José (Hochschild Mining), sin desarrollos nuevos en carpeta. El contraste con el dinamismo del litio y el cobre es evidente: mientras estos últimos captan inversiones por miles de millones, la plata argentina parece haber quedado relegada a un rol testimonial.
El efecto RIGI: oportunidades y límites
El Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI) abrió expectativas en el sector, y proyectos como Veladero y Gualcamayo pidieron ingresar. Pero el marco normativo establece que los beneficiarios deben ser proyectos nuevos y únicos, lo que deja en duda la elegibilidad de expansiones o extensiones de minas ya existentes. En la práctica, el RIGI podría impulsar al cobre, pero difícilmente resuelva la falta de nuevas apuestas en oro y plata.
Riesgos para la matriz minera y las economías regionales
La ausencia de proyectos de recambio no solo afecta la competitividad exportadora: también compromete el empleo y el entramado de proveedores en provincias como Santa Cruz, San Juan y Catamarca, donde la minería aurífera es un motor económico central. Expertos advierten que, si no se activan nuevas exploraciones, el país podría enfrentar un “vacío productivo” en metales preciosos hacia finales de la década.
Una transición con costos ocultos
Mientras la narrativa política celebra la “Argentina del litio” y la promesa del cobre, los metales que dieron forma a la minería moderna del país corren riesgo de entrar en una fase de declino sin reemplazo. El desafío para el Estado y las empresas será rediseñar los incentivos a la exploración y evitar que la transición hacia minerales críticos deje en el camino a sectores que aún generan divisas y empleo.

