El régimen RIGI logró que la presión tributaria argentina se acerque a los estándares de la región. Deloitte reveló que, sin este marco, el país quedaría en clara desventaja.
Deloitte pone números al debate tributario minero
Un informe elaborado por Deloitte, una de las consultoras más influyentes del mundo, reveló que la carga impositiva en la minería argentina puede absorber entre el 38% y el 40% de las utilidades de un proyecto, dependiendo del mineral. El estudio fue encargado por empresas mineras en 2024, cuando el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) recién entraba en vigencia. Rodrigo Beltranu, socio de la firma, señaló en diálogo exclusivo con Dinamicarg que “el RIGI coloca a la Argentina en un nivel tributario similar a Chile o Perú, en un 90 o 95%”. Sin este régimen, el país quedaría varios escalones atrás en competitividad.
Previsibilidad, la carta fuerte del RIGI
El diferencial que aporta el régimen no es tanto una reducción en las tasas nominales, sino la previsibilidad que otorga a lo largo de 20 años. “No baja mucho el porcentaje total, pero lo hace más previsible”, explicó Beltranu. Esto es clave en proyectos mineros de cobre, oro, litio o plata, que requieren inversiones multimillonarias y largos plazos de repago. Por ejemplo, cargas distorsivas como el impuesto al cheque o los ingresos brutos solían afectar a las empresas aun en etapa de construcción, pero ahora se compensan con créditos fiscales futuros que pueden aplicarse en la fase de producción. La seguridad jurídica y tributaria es, según los ejecutivos, la principal ventaja que ofrece el RIGI.
Regalías provinciales: el componente menor pero sensible
Dentro de la estructura tributaria, las regalías provinciales representan apenas el 7,8% del total. Se trata de un canon de hasta 3% boca de mina, aunque algunas provincias como San Juan utilizan la facturación como base de cálculo. Este ingreso va directo a los gobiernos locales y, en algunos casos, a municipios cercanos a los proyectos. El contraste con la masa de impuestos nacionales es evidente: la mayor parte de lo recaudado termina en la caja de la Nación. Este punto reaviva debates federales sobre el reparto de beneficios, ya que las comunidades mineras exigen mayor participación en la renta del sector.
Chile y Perú, la vara de la comparación regional
La minería argentina se mide siempre con los referentes de la región. Chile y Perú, con décadas de historia en la producción de cobre, oro y plata, son destinos habituales de inversiones globales. “Muchas de las empresas que hoy invierten en Argentina también tienen operaciones en Chile o Perú, y rápidamente pueden decidir dónde asignar capital”, sostuvo Beltranu. Según el análisis de Deloitte, sin el RIGI, Argentina quedaba por encima en presión fiscal, perdiendo atractivo frente a sus vecinos. Con el nuevo régimen, el país logra ponerse en la misma cancha, aunque sigue corriendo de atrás por falta de infraestructura y mayores costos logísticos.
¿Competitividad asegurada o ventaja frágil?
El gran interrogante es si el RIGI será suficiente para sostener el interés inversor a largo plazo. Aunque el régimen reduce la incertidumbre tributaria, persisten desafíos estructurales como la volatilidad macroeconómica, la conflictividad social y las limitaciones en transporte y energía. “El régimen vende previsibilidad, y eso es central. Pero si el país no mejora su infraestructura, seguirá siendo más caro producir en Argentina que en Chile o Perú”, advirtió Beltranu. El informe de Deloitte confirma que el marco fiscal es apenas una pieza del rompecabezas: el verdadero desafío es convertir competitividad tributaria en competitividad integral.
Claves del informe de Deloitte
- Entre el 38% y el 40% de las ganancias mineras se destinan a impuestos.
- El RIGI coloca a Argentina en condiciones similares a Chile y Perú.
- Regalías provinciales representan solo un 7,8% de la carga total.
- La previsibilidad a 20 años es el principal atractivo para los inversores.
- La infraestructura deficitaria sigue siendo el talón de Aquiles argentino.
Argentina frente al espejo tributario minero
La conclusión es clara: Argentina, sin el RIGI, quedaba relegada frente a Chile y Perú. Con la herramienta, gana previsibilidad y mejora su posicionamiento regional, pero todavía arrastra desventajas en costos logísticos y desarrollo de infraestructura. El régimen es una condición necesaria, pero no suficiente, para convertir el potencial geológico en inversiones efectivas. La gran pregunta es si el país logrará transformar esta ventaja fiscal en un modelo de desarrollo sostenible para sus provincias mineras.

