Hualilán decidió cambiar de estrategia para avanzar hacia una operación minera con mayor autonomía en San Juan. El proyecto de oro que se desarrolla en Ullum dejará atrás el esquema previsto para procesar su mineral en la planta de Casposo, en Calingasta, y apunta ahora a desarrollar una planta de procesamiento propia en Ullum, un movimiento que puede modificar de manera significativa el impacto económico de la futura operación sobre el departamento.
De procesar en Casposo a construir su propia planta
La decisión representa un giro respecto del esquema que Challenger Gold había planteado inicialmente para poner rápidamente en producción Hualilán. La alternativa consistía en utilizar la infraestructura existente de Casposo, una operación que permanecía inactiva desde 2019, para procesar allí el mineral extraído en Ullum.

Ese acuerdo permitía acelerar los tiempos y comenzar a generar flujo de fondos sin tener que afrontar desde el primer momento la construcción de una nueva planta. De hecho, Hualilán había proyectado utilizar las instalaciones de Casposo durante tres años, mientras acumulaba mineral en Ullum durante los períodos en los que no se procesara.
La estrategia tenía además un beneficio para ambas operaciones: Hualilán podía avanzar hacia la producción y Casposo volvía a poner en funcionamiento una infraestructura minera que llevaba años detenida.
Pero ahora el proyecto sanjuanino busca dar un paso diferente.
La construcción de una planta propia permitiría que la extracción, el procesamiento y buena parte de la cadena productiva queden concentrados en Ullum, fortaleciendo el impacto económico local y reduciendo la dependencia de infraestructura ubicada en otro departamento.
El cambio también está relacionado con la propia escala que Challenger Gold observa para Hualilán. La compañía había estimado que durante los primeros tres años de producción podría extraer entre 85.000 y 100.000 onzas de oro y plata, mientras que el yacimiento posee recursos del orden de 2,83 millones de onzas.
Eso explica por qué la discusión sobre una planta propia deja de ser un aspecto secundario y pasa a formar parte de la estrategia de largo plazo del proyecto.
Ullum busca quedarse con una mayor parte del valor generado por la minería
El cambio tiene además una dimensión territorial.
Cuando Hualilán comenzó a proyectar su puesta en producción, la compañía dejó en claro que la prioridad sería contratar trabajadores y proveedores de Ullum. La extracción del mineral, el minado y el transporte se realizan en el departamento, mientras que las regalías mineras corresponden al lugar donde se extrae el recurso.
La utilización de la planta de Casposo permitía aprovechar una infraestructura existente, pero trasladaba una parte fundamental del proceso industrial hacia Calingasta.
Con una planta propia, Ullum podría capturar una porción mayor de la actividad económica generada por el proyecto.
Eso significa más demanda de servicios, mantenimiento, transporte, provisión de insumos, personal técnico y empresas vinculadas al funcionamiento de una planta de procesamiento.
También cambia la perspectiva para los proveedores locales. Una operación minera no termina en la extracción del mineral: alrededor de una planta se genera una red de servicios industriales que puede extenderse durante toda la vida útil del proyecto.
Ese es precisamente uno de los puntos que explican por qué la construcción de infraestructura de procesamiento suele tener un impacto económico superior al de una simple etapa de exploración.
Hualilán ya había mostrado esa intención de generar impacto local al plantear que los nuevos puestos de trabajo y proveedores fueran priorizados en Ullum. La empresa incluso había previsto coordinar las contrataciones con el municipio y establecer mecanismos para que los contratistas incorporaran mano de obra local.
La planta propia también puede cambiar la escala del proyecto
El desarrollo de infraestructura propia no significa solamente una modificación logística.
También puede ser interpretado como una señal de que Challenger Gold piensa a Hualilán más allá de una explotación de corto plazo.
La utilización de Casposo era una herramienta para acelerar el inicio de la producción. La planta propia, en cambio, forma parte de una estrategia destinada a darle autonomía al proyecto y permitir que el yacimiento pueda desarrollarse durante un período más prolongado.
El propio esquema planteado por la compañía anteriormente contemplaba utilizar los ingresos generados por la producción para financiar progresivamente la construcción de la infraestructura propia.
Ese mecanismo resulta especialmente relevante para un proyecto que todavía tiene una importante cantidad de recursos por desarrollar.
Hualilán es un proyecto de oro ubicado en Ullum que viene avanzando hacia una nueva etapa después de años de exploración y evaluación. La posibilidad de pasar de una operación que utiliza infraestructura de terceros a una que cuenta con instalaciones propias representa un cambio cualitativo en su estructura productiva.
Además, el proyecto aparece en un momento de fuerte crecimiento de la minería metalífera sanjuanina. La provincia cuenta con operaciones de oro consolidadas y, al mismo tiempo, atraviesa una nueva etapa marcada por proyectos de cobre y por la expansión de inversiones en infraestructura minera.
En ese escenario, Hualilán puede convertirse en otro componente relevante del entramado minero de San Juan.
Hualilán prepara una nueva etapa para el oro en San Juan
La decisión de avanzar hacia una planta propia en Ullum modifica el esquema con el que Hualilán buscaba comenzar a producir y abre una nueva perspectiva para el proyecto.
Casposo seguirá siendo un antecedente importante de la estrategia inicial, porque permitió pensar en una puesta en producción utilizando infraestructura existente. Pero la nueva hoja de ruta apunta a que Hualilán pueda construir su propia capacidad de procesamiento y concentrar en Ullum una mayor parte de la cadena de valor.

El desafío ahora será transformar esa decisión en obras concretas y sostener el financiamiento necesario para desarrollar la infraestructura.
Si el proyecto avanza en esa dirección, Ullum no sólo tendrá una mina de oro: tendrá también una planta de procesamiento y una estructura industrial asociada, con el potencial de multiplicar el impacto de la actividad sobre el empleo, los proveedores y la economía local.
Para San Juan, la señal también es relevante: el oro vuelve a ganar protagonismo mientras la provincia prepara una nueva etapa minera en la que los proyectos no sólo buscarán extraer recursos, sino también desarrollar infraestructura y generar mayor actividad económica alrededor de sus operaciones.
