El crecimiento de la minería en San Juan empieza a generar un problema que, en principio, podría parecer paradójico: hay cada vez más oportunidades laborales, pero también comienza a faltar personal especializado para cubrirlas. La expansión de la exploración y el avance de los nuevos proyectos mineros están aumentando la demanda de trabajadores con experiencia, especialmente en actividades técnicas como la perforación, y las empresas proveedoras ya tuvieron que comenzar a formar nuevos trabajadores para anticiparse a lo que viene.
La situación fue planteada por Eduardo Caputo, secretario de la Cámara de Servicios Mineros (CASEMI), presidente de la Cámara de Empresas Perforistas de San Juan y gerente de HG Perforaciones. Según explicó, el avance de los proyectos está generando una competencia creciente por los recursos humanos calificados, porque las propias compañías mineras necesitarán incorporar trabajadores con experiencia y eso puede reducir la disponibilidad de personal para las empresas que les prestan servicios.
La dificultad no es solamente una cuestión de cantidad. Un perforista no se incorpora de un día para otro. Se trata de una actividad técnica que requiere conocimiento de los equipos, de las características del terreno y de los procedimientos de trabajo, además de experiencia acumulada en campañas de exploración. Por eso, frente a una expansión simultánea de distintos proyectos, las empresas proveedoras necesitan comenzar a formar trabajadores antes de que la demanda alcance su punto máximo.
“La empresa minera va a contratar mano de obra calificada, que va a dejar de estar disponible. Entonces nos encontramos en la necesidad de formar perforistas o profesionales que nos puedan prestar el servicio”, explicó Caputo en diálogo con Radio Colón.
El problema ya llegó a las empresas de servicios
La situación comienza a sentirse en compañías que trabajan directamente con la industria minera. HG Perforaciones, por ejemplo, puede alcanzar una dotación cercana a 140 trabajadores durante los períodos de mayor actividad, aunque su cantidad de empleados varía de acuerdo con los contratos y las licitaciones que consigue en cada proyecto.
El dato permite entender cómo funciona una parte importante de la cadena minera. Una nueva mina no solamente contrata empleados propios. Antes y durante su desarrollo necesita perforistas, empresas de movimiento de suelos, transporte, construcción, mantenimiento, ingeniería, logística y una extensa red de proveedores especializados.
Cuando varios proyectos avanzan al mismo tiempo, la competencia por esos trabajadores se intensifica.
San Juan se encuentra precisamente en esa situación. La provincia tiene una actividad minera consolidada en torno al oro y, al mismo tiempo, atraviesa una nueva etapa de crecimiento vinculada con los grandes proyectos de cobre. Los avances de iniciativas como Los Azules, Josemaría y el distrito Vicuña, junto con la continuidad de la exploración, están generando una demanda creciente de servicios especializados.
En ese escenario, las empresas perforistas no solamente tienen que conseguir contratos. También deben asegurarse de contar con trabajadores capaces de ejecutarlos.
Y allí aparece uno de los principales desafíos de la próxima etapa minera de San Juan: formar a los trabajadores antes de que la industria los necesite en masa.
De ayudante a perforista: formar trabajadores desde cero
La respuesta que están adoptando las empresas consiste en desarrollar carreras laborales dentro de sus propias estructuras. En lugar de buscar exclusivamente trabajadores con experiencia previa, algunas compañías comenzaron a incorporar personas que nunca habían trabajado en minería y capacitarlas desde las tareas iniciales.
Caputo explicó que HG Perforaciones desarrolla una estrategia de promoción interna que comienza con el puesto de ayudante. Desde allí, el trabajador puede incorporar conocimientos y avanzar progresivamente hacia posiciones de mayor responsabilidad.
“Tenemos una estrategia de promoción interna desde el ayudante, que es el eslabón más básico. Empezamos a formar ayudantes, gente que no se dedicaba a minería y empieza a entender de qué se trata la perforación”, señaló.
El esquema busca construir una carrera dentro de la actividad. El trabajador comienza con tareas básicas y, a medida que adquiere conocimientos y experiencia, puede avanzar hasta convertirse en perforista, supervisor y posteriormente acceder a puestos de mayor responsabilidad.
La importancia de este mecanismo excede a una empresa puntual. Si la minería sanjuanina continúa expandiéndose, será necesario multiplicar la cantidad de trabajadores capacitados en diferentes especialidades y generar mecanismos para que parte de esa demanda pueda ser cubierta por habitantes de la propia provincia.
La formación se convierte así en una pieza central de la política de empleo minero.
La próxima demanda será mucho mayor
El problema de los perforistas puede ser apenas una primera señal de lo que ocurrirá si los grandes proyectos que hoy se encuentran en distintas etapas avanzan simultáneamente hacia la construcción y producción.
La exploración requiere perforación, pero la construcción de una mina demanda además una cantidad mucho mayor de especialidades: operadores de maquinaria, electricistas, mecánicos, soldadores, técnicos, profesionales de seguridad e higiene, especialistas ambientales, ingenieros, choferes y trabajadores vinculados con la construcción y los servicios.
Cuando un proyecto pasa de exploración a construcción, el volumen de trabajadores requerido cambia sustancialmente.
Por eso, las empresas de servicios mineros están mirando más allá de la demanda inmediata. La formación interna aparece como una manera de generar una reserva de trabajadores que pueda crecer junto con los proyectos.
Para San Juan, esto representa una oportunidad concreta. La provincia puede aprovechar el crecimiento minero no solamente para incorporar trabajadores a las grandes compañías, sino también para desarrollar una nueva generación de técnicos y especialistas que posteriormente puedan trabajar en empresas proveedoras y prestar servicios a distintos proyectos.
El objetivo es que el crecimiento de la minería produzca también capital humano local.
La falta de trabajadores puede convertirse en una oportunidad
La situación planteada por el sector de perforaciones muestra una transformación importante. Durante mucho tiempo, una de las discusiones alrededor de la minería estuvo relacionada con la generación de empleo. Ahora, en algunos segmentos específicos de la actividad, el desafío comienza a ser diferente: cómo encontrar y formar suficientes trabajadores para acompañar el crecimiento que se viene.
La solución no será simplemente contratar más personas. La industria necesita trabajadores capacitados y con experiencia, y ese proceso lleva tiempo.
Por eso resulta relevante que las empresas hayan comenzado a incorporar personas sin experiencia previa y a formarlas desde los puestos iniciales. El modelo permite ampliar la base laboral y, al mismo tiempo, generar posibilidades concretas de crecimiento profesional dentro de la actividad.
En el caso de los perforistas, la carrera puede comenzar como ayudante y avanzar hasta posiciones técnicas y de supervisi
