Chubut, Minería, Patagonia Argentina

Myriad Uranium desembarca en Chubut y toma el control de 55.013 hectáreas con potencial uranífero

La compañía canadiense completó la adquisición del proyecto Los Altares, en el distrito Cerro Solo, y pasó a controlar 23 propiedades mineras en el centro de Chubut. La operación marca su ingreso al mercado argentino y abre una nueva etapa de evaluación sobre un área con antecedentes de exploración, próxima a depósitos históricos de uranio. El desafío será verificar la información disponible y determinar si existen condiciones geológicas e hidrogeológicas para desarrollar un eventual sistema de recuperación mediante lixiviación in situ.

La canadiense Myriad Uranium Corp. concretó la compra del 100% de las acciones de Buenavida Metales S.A., la sociedad argentina que reúne los derechos mineros y otros activos vinculados con Los Altares. De esta manera, incorporó a su cartera 55.013 hectáreas distribuidas en 23 propiedades, ubicadas en el centro de la provincia, dentro de uno de los distritos con antecedentes de mineralización uranífera de Chubut.

La transacción se cerró el 2 de noviembre de 2026, luego del acuerdo alcanzado con Green Shift Commodities. La operación contempló un desembolso de 300.000 dólares en efectivo y la entrega de 1.571.268 acciones ordinarias de Myriad, valuadas en 0,4455 dólares canadienses por acción. Green Shift conservará, además, una regalía del 2% sobre el retorno neto de fundición, aunque la compradora tendrá la opción de adquirir la mitad de ese derecho mediante un pago adicional de un millón de dólares.

El ingreso de Myriad representa un nuevo movimiento de capital extranjero en el sector uranífero de Chubut. La compañía se incorpora a una región donde ya existen iniciativas de exploración vinculadas con el uranio y el vanadio, en un contexto de creciente interés por asegurar el abastecimiento de minerales estratégicos para la industria nuclear.

Los Altares se extiende alrededor de Cerro Solo y suma 23 propiedades mineras

El proyecto se encuentra dentro del distrito Cerro Solo, en la cuenca del Golfo San Jorge, y comprende dos grandes sectores. Hacia el este se ubican los bloques Arroyo Perdido y Perdido, mientras que hacia el oeste se encuentran Cóndor 1 y Pichiñán. La superficie incorporada rodea parcialmente el depósito Cerro Solo, perteneciente a la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), y se encuentra próxima a otros antecedentes de exploración, como Meseta Central y la antigua mina Los Adobes.

La ubicación constituye uno de los principales argumentos geológicos de la adquisición. La presencia de depósitos conocidos y antecedentes de mineralización en áreas cercanas ofrece referencias para orientar los trabajos de investigación, aunque no significa que Los Altares cuente con recursos comprobados ni que pueda replicar automáticamente las características de los yacimientos vecinos.

La propia compañía aclaró que la proximidad con Cerro Solo y otros sectores mineralizados no constituye una demostración de que las propiedades adquiridas contengan uranio económicamente explotable. Para establecerlo será necesario revisar los antecedentes disponibles, realizar nuevos estudios y obtener información técnica que permita caracterizar la mineralización.

La operación también debe distinguirse de otros proyectos de uranio que avanzan en la provincia. Los Altares no es Laguna Salada, iniciativa vinculada con Jaguar Uranium, ni tampoco corresponde al depósito Cerro Solo de la CNEA. Se trata de un paquete de propiedades independiente, que ahora queda bajo el control de Myriad Uranium a través de Buenavida Metales.

Más de 12.500 metros de perforaciones históricas que deberán ser verificados

Uno de los elementos que despertó el interés de la compañía es la existencia de antecedentes de exploración acumulados en el área. Myriad informó que Los Altares cuenta con aproximadamente 12.500 metros de perforaciones históricas, entre ellas 37 pozos realizados mediante circulación reversa en el sector Arroyo Perdido.

Esos registros representan una base de información que la empresa buscará recopilar, ordenar y analizar para definir un programa de exploración. Sin embargo, todavía deben ser revisados y verificados bajo los estándares técnicos correspondientes. La compañía advirtió que no ha podido confirmar integralmente la ubicación de los pozos, los procedimientos utilizados, las muestras obtenidas y los resultados analíticos.

Esta aclaración es importante porque los antecedentes históricos no equivalen a una estimación certificada de recursos minerales. Para incorporar esa información a una evaluación técnica actualizada será necesario comprobar su calidad, trazabilidad y consistencia, además de realizar nuevos trabajos que permitan confirmar la continuidad y las características de cualquier mineralización identificada.

La primera etapa estará enfocada en reconstruir la información disponible y determinar cuáles son los sectores que ofrecen mejores condiciones para continuar investigando. A partir de esa revisión podrán definirse nuevas campañas de campo, estudios geológicos y eventuales perforaciones.

La empresa analiza la posibilidad de utilizar lixiviación in situ

Uno de los aspectos técnicos más relevantes de Los Altares es la posibilidad de evaluar un método de recuperación conocido como lixiviación in situ o ISR. A diferencia de una explotación convencional a cielo abierto, este procedimiento busca recuperar el mineral directamente desde la formación geológica, mediante la circulación controlada de una solución que permite disolver el uranio y llevarlo posteriormente hacia la superficie a través de pozos de extracción.

La eventual aplicación de esta tecnología podría modificar las características de un desarrollo minero en comparación con los métodos tradicionales. Sin embargo, no es una alternativa que pueda implementarse en cualquier depósito. Requiere condiciones geológicas e hidrogeológicas específicas, especialmente en lo referido a la permeabilidad de las formaciones, la circulación de fluidos y la posibilidad de controlar el movimiento de las soluciones utilizadas.

Por ese motivo, Myriad identificó una serie de estudios que todavía deben realizarse antes de determinar si el método resulta viable en Los Altares. Entre ellos se encuentran investigaciones hidrogeológicas, pruebas de permeabilidad, análisis metalúrgicos y evaluaciones adicionales sobre las características del subsuelo.

La compañía también mencionó la Resolución 08/2025 del Ministerio de Hidrocarburos de Chubut, que contempla la posibilidad de desarrollar proyectos mediante recuperación por lixiviación in situ. La referencia al marco regulatorio provincial forma parte de la evaluación que realiza la empresa sobre las alternativas técnicas disponibles para el emprendimiento.

En esta instancia, la lixiviación in situ constituye una posibilidad que deberá ser estudiada, no una tecnología aprobada para su aplicación en el proyecto ni una decisión definitiva sobre el método de explotación.

Los permisos mineros y ambientales todavía presentan distintas etapas administrativas

La situación administrativa de las 23 propiedades también muestra que el proyecto tiene diferentes grados de avance. Según la información difundida por Myriad, el paquete comprende tres permisos de exploración, de los cuales uno ya fue otorgado y dos continúan en trámite. Además, incluye veinte permisos de explotación, con cuatro concedidos y otros dieciséis pendientes de completar su registro.

En el sector oriental, cuatro propiedades cuentan con concesiones mineras y evaluaciones de impacto ambiental aprobadas. Otras siete obtuvieron aprobación ambiental y todavía deben completar procedimientos vinculados con el registro de sus títulos.

Estos antecedentes muestran que la adquisición reúne áreas con distintos niveles de desarrollo administrativo. La compra de Buenavida Metales permite a Myriad tomar el control societario de los activos, pero no significa que todas las propiedades tengan automáticamente habilitadas las mismas actividades ni que exista una autorización integral para comenzar una explotación comercial.

La compañía deberá avanzar con los trámites pendientes y cumplir los requisitos técnicos y ambientales correspondientes a cada área y a cada etapa del proyecto. La exploración, la eventual construcción de instalaciones y una futura operación productiva requieren procedimientos y autorizaciones específicos.

Chubut vuelve a captar el interés de empresas internacionales por el uranio

La llegada de Myriad se suma a los movimientos que se vienen registrando en el sector uranífero de Chubut. La provincia cuenta con antecedentes históricos de exploración y explotación de uranio, particularmente en la zona de Los Adobes y Cerro Cóndor, donde la CNEA desarrolló actividades mineras a fines de la década de 1970 y utilizó la planta de Pichiñán para el procesamiento del material extraído.

De acuerdo con la información de la compañía, esas actividades constituyen los antecedentes de producción de uranio registrados en el distrito. La existencia de esa historia minera, junto con la información geológica acumulada durante décadas, representa una referencia para las empresas que buscan investigar nuevas áreas.

El interés por el uranio también responde a su importancia estratégica para la generación de energía nuclear. A diferencia de otros minerales asociados principalmente con la electrificación y las tecnologías de almacenamiento, el uranio es un insumo fundamental para el funcionamiento de los reactores nucleares y para los programas energéticos de los países que utilizan esta fuente de generación.

Argentina cuenta con una trayectoria nuclear consolidada, con centrales de generación, desarrollo tecnológico e instalaciones vinculadas al ciclo del combustible. Sin embargo, la producción nacional de concentrado de uranio permanece interrumpida desde 1997, por lo que el país depende de importaciones para abastecer sus necesidades.

En ese contexto, la exploración de nuevos depósitos adquiere relevancia tanto para el sector minero como para la planificación energética nacional. La posibilidad de identificar recursos locales podría contribuir, en el largo plazo, a fortalecer el abastecimiento interno, aunque para ello será necesario demostrar la existencia de depósitos económicamente recuperables y desarrollar las condiciones técnicas, regulatorias y ambientales necesarias.

La adquisición de Los Altares representa, por ahora, el ingreso de un nuevo operador internacional y la incorporación de una superficie importante a la cartera de exploración de uranio en Chubut. El próximo paso será revisar los antecedentes, comprobar la información histórica y determinar si las condiciones geológicas permiten avanzar hacia una campaña exploratoria más profunda. El potencial del proyecto todavía debe ser demostrado, pero su ubicación dentro del distrito Cerro Solo vuelve a poner en el radar internacional a una región con una extensa historia vinculada al uranio.