Con el final de la pausa invernal, Santa Cruz reactiva la actividad exploratoria en el Macizo del Deseado. Ya son 14 los proyectos de oro y plata que mantienen trabajos activos y varias compañías preparan nuevas campañas de perforación, mientras FOMICRUZ avanza con 4.000 metros en San Agustín y Fredonia Mining anunció una inversión de CAD 10 millones para El Dorado-Monserrat.
El mapa minero de Santa Cruz vuelve a entrar en movimiento. Con la mejora de las condiciones climáticas y el final progresivo de las restricciones propias del invierno patagónico, las empresas y equipos técnicos que trabajan en el Macizo del Deseado se preparan para retomar e intensificar las campañas de exploración. El dato que marca esta nueva temporada es concreto: 14 proyectos de oro y plata se encuentran actualmente en actividad exploratoria en uno de los principales distritos metalíferos del país.
La exploración representa la etapa en la que se define buena parte del futuro de la minería. Antes de que exista una mina, una planta de procesamiento o exportaciones, las compañías deben invertir durante años en perforaciones, estudios geológicos, muestreos y trabajos geofísicos para determinar si un área tiene recursos suficientes y con características que permitan avanzar hacia un proyecto productivo. Por eso, la cantidad de iniciativas que vuelven al territorio después de la pausa invernal constituye un indicador relevante para una provincia que necesita ampliar y renovar su cartera de yacimientos.
Catorce proyectos vuelven al territorio
La Secretaría de Estado de Minería de Santa Cruz informó que los 14 proyectos con actividades de exploración activa son Cerro Bayo, Cerro León, El Águila, El Dorado-Monserrat, El Pantano, El Zanjón, Joaquín, La Flora, La Manchuria, Lolita, Luna Roja, Sascha/Marcelina, San Agustín y Venidero. El conjunto abarca diferentes grados de avance y objetivos, pero comparte una característica: todos requieren continuar generando información sobre el subsuelo para determinar el potencial de los recursos de oro y plata.
El número también muestra una evolución respecto de los primeros meses del año. En mayo, la provincia había informado 12 proyectos con exploración activa en el Macizo del Deseado. Cuatro meses después, el registro oficial pasó a 14, incorporando nuevas iniciativas al mapa exploratorio y ampliando la cantidad de áreas en las que se desarrollan trabajos técnicos.
Con la llegada de mejores condiciones climáticas, las actividades previstas incluyen perforación, mapeo geológico, muestreo y estudios geofísicos. La intensidad y combinación de esas tareas depende del nivel de avance de cada proyecto, pero todas apuntan a un mismo objetivo: obtener información suficiente para determinar dónde existen mineralizaciones, cuál es su extensión y qué posibilidades existen de transformar esos descubrimientos en recursos económicamente aprovechables.
La importancia de esta etapa excede el movimiento de las máquinas en el campo. Cada campaña exploratoria requiere geólogos, perforistas, técnicos, laboratorios, transporte, campamentos, logística y distintos servicios asociados. Cuando una campaña avanza y obtiene resultados positivos, además, puede abrir la puerta a nuevas inversiones destinadas a ampliar perforaciones y aumentar el conocimiento del depósito. Es un proceso que puede extenderse durante años antes de llegar a una decisión de construcción.
FOMICRUZ vuelve a perforar San Agustín
Entre los proyectos que retomarán actividad aparece San Agustín, donde FOMICRUZ S.E. proyecta una nueva campaña de aproximadamente 4.000 metros de perforación. La empresa estatal ya había realizado durante 2026 una primera etapa exploratoria, en la que alcanzó 622 metros antes del inicio de la pausa invernal. La continuidad permitirá ampliar la información obtenida y profundizar los estudios sobre el potencial mineral del área.
El trabajo de FOMICRUZ tiene además una particularidad: la empresa estatal no se limita a administrar derechos mineros, sino que participa directamente en la generación de información geológica. Durante la primera campaña de 2026, la compañía planteó que el objetivo era producir información de valor que permita caracterizar el área y, eventualmente, contribuir a atraer nuevas inversiones. La perforación alcanzó el 100% de los objetivos establecidos para esa primera etapa antes de la llegada de la veda invernal.
La nueva campaña permitirá entonces continuar una línea de trabajo que quedó interrumpida por las condiciones climáticas. El dato de los 4.000 metros proyectados adquiere relevancia porque la perforación es una de las herramientas fundamentales para pasar de una hipótesis geológica a un conocimiento concreto sobre la continuidad, profundidad y características de una mineralización.
Fredonia Mining pone otros CAD 10 millones sobre El Dorado-Monserrat
En el sector privado, uno de los movimientos más importantes está relacionado con El Dorado-Monserrat. La canadiense Fredonia Mining anunció una inversión adicional de aproximadamente CAD 10 millones para continuar los trabajos de exploración y avanzar en el desarrollo del proyecto. La decisión constituye una nueva señal de capital internacional destinado a la búsqueda de oro y plata en el Macizo del Deseado.
La apuesta de Fredonia se extiende además sobre un área considerable. En mayo, la compañía anunció la adquisición de derechos sobre la propiedad Judite, de 4.913 hectáreas, contigua a El Dorado-Monserrat. Con esa incorporación, el área de exploración controlada por la empresa en el distrito EDM pasó a superar las 21.800 hectáreas, además de otros terrenos que la compañía posee en Santa Cruz. La propiedad Judite también limita con Cerro Vanguardia, uno de los yacimientos emblemáticos del Macizo del Deseado.
La ampliación territorial y la nueva inversión permiten observar cómo la exploración puede generar una dinámica acumulativa: a medida que una compañía obtiene información sobre una zona, puede ampliar su posición, incorporar propiedades cercanas y aumentar los programas de perforación para buscar continuidad geológica y nuevos objetivos.
El desafío es transformar exploración en nuevos proyectos productivos
El dato de los 14 proyectos activos no significa que todos vayan a convertirse en minas. La exploración minera implica precisamente asumir ese riesgo: se invierten recursos para determinar si existe un depósito con suficiente tamaño, leyes, continuidad y condiciones técnicas y económicas que permitan avanzar hacia las siguientes etapas. Entre el primer muestreo y una eventual construcción pueden transcurrir muchos años y atravesarse sucesivas campañas, estudios de prefactibilidad, factibilidad, permisos y decisiones de inversión.
Pero para una provincia con una tradición minera consolidada como Santa Cruz, mantener activo ese proceso resulta determinante para ampliar el horizonte productivo. Los yacimientos que hoy están en explotación necesitan exploración permanente para extender sus vidas útiles y, al mismo tiempo, el distrito necesita nuevos descubrimientos capaces de transformarse en futuras operaciones.
En ese sentido, el Macizo del Deseado atraviesa una etapa en la que la exploración vuelve a ocupar un lugar central. En junio, la secretaria de Estado de Minería, Paola Pavanello, había señalado que la provincia venía de una temporada histórica por la cantidad de iniciativas en marcha y destacó que tanto los proyectos iniciales como los más avanzados reflejaban el interés de las empresas por continuar invirtiendo en Santa Cruz. También remarcó que operaciones consolidadas como Cerro Vanguardia y las actividades de Newmont mantienen programas de exploración destinados a extender la vida de sus yacimientos.
Ahora, con el reinicio de las campañas de campo, el desafío será convertir metros perforados, muestras y estudios geológicos en nuevos recursos minerales. Para Santa Cruz, cada descubrimiento que logre superar las distintas etapas de evaluación puede significar una nueva inversión, más contratación de servicios, empleo y, eventualmente, otra operación minera que se incorpore a la estructura productiva provincial.
