La mina de oro Gualcamayo, en San Juan, atraviesa un fuerte recambio en su conducción. En los últimos meses se registraron varias salidas de directivos clave, lo que genera interrogantes dentro del sector minero justo cuando el proyecto busca relanzarse con nuevas inversiones bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
Salidas en la conducción de una de las minas históricas de San Juan
La estructura directiva del proyecto Gualcamayo, ubicado en el departamento Jáchal, atraviesa un proceso de cambios que llamó la atención dentro de la industria minera. En los últimos dos años se registraron varias renuncias en puestos estratégicos, lo que algunos actores del sector interpretan como un proceso de reconfiguración interna.
La salida más reciente fue la de Marcelo Agulles, quien estuvo al frente del área de Comunicación de la mina durante casi 15 años y decidió dejar la empresa para incorporarse al proyecto minero Vicuña. Su partida se suma a la de otros ejecutivos importantes que abandonaron la compañía durante el último período.

Entre ellos aparece Ricardo Martínez, quien se desempeñaba como director ejecutivo y presentó su renuncia en diciembre de 2025. Oficialmente se atribuyó la decisión a motivos personales, aunque su salida sorprendió dentro del sector minero provincial.
También dejó la empresa el geólogo Mario Juárez, ex gerente general del proyecto, cuya desvinculación ocurrió a comienzos de 2025 y fue comunicada meses después, en medio de versiones sobre tensiones internas en la conducción. Tras su salida, el cargo fue asumido por Gabriel Corvo.
El factor Retamero y el hermetismo en la conducción
Detrás de la actual etapa de la mina aparece la figura del empresario español Juan José Retamero, propietario del grupo AISA y vinculado a la firma Eris LLC, que adquirió Gualcamayo.
Retamero mantiene un perfil público muy bajo, con escasas declaraciones sobre la estrategia de la empresa, lo que alimenta especulaciones dentro del ámbito minero sobre su relación con los ejecutivos que originalmente habían sido designados para conducir el proyecto.
Algunas versiones que circulan en el sector hablan de posibles diferencias entre el empresario y parte del equipo gerencial que inició la etapa de reorganización de la mina, aunque hasta ahora no existen confirmaciones oficiales.
Un contexto llamativo: inversiones y cambios en paralelo
El recambio de directivos ocurre en un momento clave para Gualcamayo. El proyecto obtuvo recientemente la aprobación para ingresar al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) con el objetivo de impulsar el desarrollo denominado “Carbonatos Profundos”, que prevé una inversión cercana a US$665 millones.
Este programa busca extender la vida útil del yacimiento mediante nuevas técnicas de explotación y procesamiento, abriendo una nueva etapa para una mina que ya tuvo distintas fases productivas desde su puesta en marcha.
Gualcamayo es uno de los yacimientos de oro más importantes de San Juan y se encuentra ubicado a unos 110 kilómetros de la ciudad de Jáchal, en una zona histórica de actividad metalífera de la provincia.
Por esa razón, el recambio en su cúpula directiva genera atención dentro del ecosistema minero provincial, donde proveedores, autoridades y trabajadores siguen de cerca el rumbo del proyecto.
Claves del escenario actual en Gualcamayo
Datos relevantes del proceso que atraviesa la mina:
- Tres directivos relevantes dejaron la empresa en los últimos meses.
- Entre ellos el ex director ejecutivo Ricardo Martínez y el ex gerente general Mario Juárez.
- El responsable de Comunicación, Marcelo Agulles, se incorporó al proyecto Vicuña.
- La mina pertenece al empresario español Juan José Retamero.
- El proyecto busca relanzarse con una inversión de unos US$665 millones bajo el RIGI.
El desafío de relanzar la mina
El futuro de Gualcamayo dependerá en gran medida de la capacidad de su actual conducción para consolidar un equipo ejecutivo estable y ejecutar el ambicioso plan de inversión proyectado.
En un contexto donde San Juan busca posicionarse como uno de los polos mineros más dinámicos de América Latina —con grandes proyectos de cobre, oro y plata en desarrollo— el destino de esta histórica operación podría convertirse en un caso testigo sobre cómo las minas maduras intentan reinventarse para sostener su producción y su impacto económico en la región.

