Un nuevo informe estadístico del INDEC revela una caída sostenida en la extracción de minerales metalíferos en Argentina, evidenciando una falta de renovación de yacimientos. El sector urge incentivos de exploración y agilización de permisos para revertir una tendencia que podría debilitar el aporte de minerales estratégicos a la economía.
Una minería metalífera en retroceso datos oficiales del INDEC
Un reciente informe del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) arrojó resultados preocupantes para la actividad metalífera en Argentina: la extracción de minerales metalíferos cayó un 8,3% en 2025, con una contracción aún mayor de 32,9% en el último mes medido (diciembre 2025) en comparación con el mismo mes de 2024.
Estos indicadores reflejan un fenómeno que distintos actores del sector vienen advirtiendo desde hace años: la ausencia de nuevos yacimientos relevantes en producción y la madurez técnica de los que hoy operan.
El informe del INDEC traza la evolución del sector desde 2017, marcando una tendencia prolongada de declinación para los minerales metalíferos tradicionales, como oro y plata, confrontando con otras sub-ramas de la minería que exhiben mejores desempeños, como el litio o los minerales no metalíferos.
Causas estructurales del agotamiento y los cuello de botella regulatorios
Una de las principales razones que explican este fenómeno es la falta de reemplazo generacional de yacimientos: según datos citados en audiencias públicas y reuniones del sector, 7 de cada 10 minas de oro y plata en operación tienen una vida útil de sólo tres o cuatro años más, sin proyectos emergentes que compensen esa caída.
Ante esta situación, la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM) ha señalado que, pese a que los precios internacionales de metales suelen estar en niveles históricamente altos —en algunos casos duplicando los registros de años anteriores—, esto no se traduce en mayor producción. El diagnóstico apunta a la falta de exploración avanzada y a los tiempos prolongados para obtener permisos y avales regulatorios, que pueden extenderse entre 7 y 8 años desde la detección inicial de un yacimiento hasta su entrada en producción.
Por su parte, el presidente del Grupo de Empresas Mineras Exploradoras de la República Argentina (GEMERA) advirtió reiteradamente sobre la necesidad de generar incentivos específicos para la fase de exploración, lo que podría asemejarse a un mecanismo similar al RIGI, pero orientado a la etapa más temprana del ciclo minero.
Minerales, exportaciones y proyecciones
Declinación metalífera: La caída sostenida de la extracción metalífera se da en paralelo a buenas dinámicas en otros segmentos mineros como el litio o los minerales no metalíferos, con fuertes subas en producción y exportaciones en los últimos años, lo que resalta la necesidad de políticas diferenciadas por rubro en minería.
Exportaciones duales: Aunque el sector experimentó crecimientos en exportaciones globales en 2025 —alcanzando récords de más de USD 5.000 millones impulsados por litio y metales preciosos— la ausencia de nuevos proyectos metalíferos limita el sostenimiento de esos niveles en el mediano plazo sin reposición de reservas.
Tiempo para producir: Desde la exploración hasta la producción industrial, un proyecto minero metalífero puede requerir más de una década, lo que subraya la urgencia de iniciar programas de exploración con incentivos fiscales, logísticos y regulatorios.
El desafío para la minería metalífera argentina
Declinación o transformación: el futuro de un sector estratégico
El diagnóstico del INDEC plantea un desafío estructural para Argentina: sin una política de exploración robusta y una mejora en los marcos de permisos y regulación, la minería metalífera podría enfrentar no solo una caída productiva sino también un impacto negativo en empleo, exportaciones y participación en cadenas globales de valor.
La proyección apunta a que, sin medidas correctivas, el sector metalífero seguirá desgastándose en los próximos años, con efectos acumulativos en la economía nacional. Pero esta tendencia también abre una ventana de oportunidad para reactivar minas históricas, atraer capital exploratorio y desarrollar mecanismos innovadores de gobernanza, que permitan aprovechar el potencial geológico del país antes de que la producción decline de manera irreversible.

