La cuenta regresiva ya tiene fecha marcada. El megaproyecto cuprífero ubicado en Calingasta avanza en financiamiento, formación de capital humano y diálogo comunitario. Con el 2030 como horizonte productivo, la etapa constructiva podría comenzar en 2027, con trabajos preliminares incluso desde 2026.
En diálogo público, Mario Hernández, gerente de Sustentabilidad del proyecto, detalló cifras, programas educativos y el impacto económico que ya se percibe en el valle. La minería del cobre, estratégica para la transición energética global, empieza a tomar forma concreta en San Juan.
Preparar a Calingasta para 20 años de producción
“Tenemos que preparar a la gente para la etapa productiva, que es la etapa más larga y que llevará más de 20 años por lo menos”, sostuvo Hernández al referirse al eje central del plan social del proyecto.
Desde 2024, el Programa de Participación Ciudadana alcanzó a unas 5.000 personas en un departamento cuya población ronda los 11.000 habitantes. La iniciativa incluyó encuentros en Villa Nueva, Puchuzún, La Isla y otras localidades del valle, bajo un esquema de comunicación “persona a persona”.
El enfoque, explicó, fue generar lo que denominó “comunicación dialógica”: igualdad entre quien expone y quien pregunta, valorizando cada inquietud técnica y social. En ese marco, uno de los ejes más sensibles fue el agua y la discusión en torno a glaciares. Según Hernández, los encuentros permitieron explicar conceptos como glaciar blanco y glaciar de escombros, anticipándose al debate público sobre la normativa vigente.
En relación con la reciente modificación normativa, sostuvo: “Esta aclaratoria de la Ley de Glaciares nos tiene que generar previsibilidad, saber dónde sí y dónde no. Lo más importante es ajustarla a la realidad y darle el rol principal que tiene la provincia en el manejo de sus recursos”.
La previsibilidad regulatoria es, en minería, un factor clave para el financiamiento internacional. En un contexto global donde el cobre es considerado metal crítico para la transición energética —por su uso en energías renovables, electromovilidad y redes eléctricas—, los grandes fondos priorizan jurisdicciones con estabilidad normativa.
Financiamiento, construcción y el desafío de la escala
En la reciente Semana del Cobre en Chile, el CEO del proyecto, Michael Meding, anticipó gestiones activas para asegurar el financiamiento. Hernández ratificó el optimismo: “Soy tan optimista como Mike. Para el 2027 está marcado el inicio de la construcción y si en el 2026 podemos avanzar con trabajos tempranos, lo vamos a hacer”.
El proyecto prevé producir placas de cobre puro en Calingasta, lo que implicaría mayor valor agregado respecto a esquemas tradicionales de concentrado. Esto posiciona a la iniciativa no solo como un proyecto extractivo, sino como un eslabón industrial dentro de la cadena global de energía limpia.
La experiencia previa de Hernández en la construcción de Gualcamayo y Cerro Moro sirve como antecedente, aunque reconoce que la escala de Los Azules será significativamente mayor. “El objetivo es uno solo: construir a tiempo, dentro del costo y con calidad. Si me demoro, puede costar hasta el doble”, explicó.
En términos económicos, las últimas dos temporadas implicaron una inversión de aproximadamente 26 millones de dólares en Calingasta, con picos de 17 millones en temporadas de mayor perforación. Actualmente, el proyecto trabaja con cerca de 100 proveedores locales.
Capital humano: educación gratuita como inversión estratégica
Uno de los pilares del proyecto es la formación técnica local. En 2025 se dictó una Diplomatura en Control de Calidad en la Construcción que formó a 30 calingastinos. Además, se confirmó la llegada del aula móvil de la Fundación YPF en septiembre al Centro Cultural de Barreal, junto con nuevos programas orientados a microemprendedores e instituciones.
“Todas estas iniciativas son gratuitas. Es una inversión social que hacemos porque sabemos lo importante que es”, subrayó Hernández.
El foco también está puesto en la Escuela Savio, institución técnica que ya aporta capital humano especializado. El objetivo es que, hacia 2030, la mayor cantidad posible de trabajadores calingastinos esté en condiciones de integrarse a la operación.
Impacto estratégico del cobre en la transición energética
La minería del cobre atraviesa un momento estructuralmente favorable. Según proyecciones internacionales, la demanda global podría duplicarse hacia 2040 impulsada por la electrificación del transporte, la expansión de energías renovables y la digitalización industrial.
En ese contexto, Argentina —con proyectos en San Juan, Catamarca y Salta— busca posicionarse como proveedor relevante. Los Azules, por volumen potencial y calidad de recurso, aparece entre los desarrollos cupríferos más prometedores del país.
La combinación de previsibilidad regulatoria, financiamiento internacional y licencia social será determinante para que el cronograma 2027-2030 se cumpla.
2027–2030: la ventana decisiva para Calingasta
Si el financiamiento se consolida en los próximos meses, 2026 podría marcar el inicio de tareas preliminares y 2027 el comienzo formal de la construcción. La etapa constructiva, por su magnitud, implicará un salto exponencial en empleo, demanda de servicios y circulación económica.
El desafío será sostener el equilibrio entre velocidad, calidad y control ambiental. La oportunidad, en cambio, es clara: integrar a Calingasta a la nueva economía del cobre, clave para la transición energética global.
La pregunta ya no es si el cobre será estratégico, sino si la región estará preparada para capturar plenamente ese valor.

