La actividad minera volvió a ocupar un lugar central en la agenda política nacional durante la inauguración de nuevas instalaciones de Río Tinto en el Salar del Hombre Muerto. Allí, el presidente Javier Milei destacó la adhesión de Catamarca al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), reconoció la estrategia del gobernador Raúl Jalil para atraer capitales y cuestionó la decisión de Ricardo Quintela de mantener a La Rioja fuera del esquema de incentivos.
El acto se realizó el miércoles 28 de octubre y tuvo como escenario uno de los principales polos de desarrollo del litio argentino. En su discurso, Milei sostuvo que las provincias que adhirieron al régimen están generando condiciones para captar inversiones de gran escala y contrapuso esa política con la posición adoptada por la administración riojana.
“Me gustaría reconocer a los gobernadores que entendieron y abrazaron el cambio de época, adhiriendo al RIGI y saliendo a buscar inversiones”, expresó el Presidente, al referirse a los mandatarios provinciales que impulsan proyectos productivos mediante el régimen nacional.
El mandatario mencionó que Catamarca y San Juan reúnen diez proyectos aprobados bajo el RIGI, con inversiones comprometidas cercanas a los 23.000 millones de dólares. En ese contexto, cuestionó que La Rioja, pese a contar con recursos de litio y cobre, no haya adherido al programa.
“Quintela decidió oponerse al RIGI y hoy La Rioja no tiene ni un proyecto productivo”, afirmó Milei. También apuntó contra la emisión de los bonos provinciales conocidos como chachos, utilizados por el Gobierno riojano para afrontar distintas obligaciones, entre ellas el pago de salarios a empleados estatales.
Catamarca y San Juan concentran proyectos mineros bajo el RIGI
La referencia a Catamarca tuvo como telón de fondo la expansión de las inversiones mineras en la provincia y el avance de proyectos vinculados con el litio. Milei señaló que Catamarca cuenta con cinco iniciativas aprobadas bajo el régimen de incentivos y sostuvo que generan más de 19.000 puestos de trabajo.
El Presidente utilizó esos datos para defender el impacto económico del RIGI y responder a las críticas relacionadas con los beneficios fiscales y cambiarios que contempla el programa. Su argumento fue que determinados proyectos de gran escala no se concretarían sin un marco de previsibilidad e incentivos de largo plazo y que, sin esas inversiones, tampoco se generarían los empleos, las exportaciones y los ingresos tributarios asociados.
La comparación con La Rioja apunta a una discusión que excede la adhesión formal a un régimen nacional. La posibilidad de atraer capitales mineros depende también de las condiciones regulatorias, la seguridad jurídica, la infraestructura disponible y la capacidad de los gobiernos provinciales para acompañar el desarrollo de los emprendimientos. En ese escenario, la decisión de adherir al RIGI constituye una señal para los inversores, aunque no garantiza por sí sola que los proyectos se concreten.
El contraste planteado por Milei también refleja las distintas posiciones que existen entre las provincias respecto del papel de los incentivos nacionales en la promoción de inversiones. Mientras Catamarca y San Juan avanzan con proyectos incorporados al régimen, La Rioja mantiene su rechazo a esa herramienta, una postura que el Gobierno nacional considera un obstáculo para captar inversiones de gran escala.
Río Tinto amplía Fénix con una inversión de 1.400 millones de dólares
La inauguración de las nuevas instalaciones de Río Tinto en el Salar del Hombre Muerto fue el eje productivo del acto presidencial. Las obras corresponden a la expansión del proyecto Fénix y representan una inversión cercana a los 1.400 millones de dólares. De acuerdo con lo informado durante la presentación, permitirán incrementar en 25.000 toneladas anuales la capacidad de producción de carbonato de litio.
La ampliación se integra a la estrategia de crecimiento de Río Tinto en Argentina, donde la compañía desarrolla proyectos de litio en el norte del país. El incremento de capacidad en Fénix fortalece el perfil productivo de Catamarca y amplía la participación argentina en un mercado internacional en el que el litio se convirtió en un insumo estratégico para las baterías, el almacenamiento energético y la electrificación del transporte.
Milei también puso el foco en el impacto de las inversiones sobre las empresas proveedoras. Según los datos que presentó, el proyecto Fénix 1B adjudicó contratos por 310 millones de dólares a proveedores argentinos, de los cuales 153 millones correspondieron a compañías catamarqueñas.
La participación de empresas nacionales y provinciales es uno de los indicadores que permiten observar cómo una inversión minera puede extender su actividad más allá del yacimiento. Los contratos movilizan servicios de transporte, construcción, ingeniería, mantenimiento, logística, provisión de equipos y distintas especialidades técnicas. Para las economías regionales, el desafío consiste en ampliar la capacidad de las empresas locales para competir por esos contratos y sostener relaciones comerciales a medida que avanzan las distintas etapas de los proyectos.
El mandatario también mencionó obras de infraestructura vinculadas con la actividad de Río Tinto, entre ellas mejoras viales, centros de salud, plantas de tratamiento de efluentes y electrificación para familias de la región. De esa manera, buscó vincular la expansión minera con inversiones que pueden alcanzar a las comunidades cercanas a los emprendimientos.
La discusión por el modelo de desarrollo de las provincias mineras
El discurso presidencial volvió a colocar al RIGI en el centro de la discusión sobre el desarrollo minero argentino. El régimen establece condiciones específicas para atraer grandes inversiones y busca ofrecer previsibilidad normativa, tributaria y cambiaria durante períodos prolongados. Su aplicación resulta especialmente relevante para proyectos que requieren desembolsos elevados y plazos extensos antes de alcanzar su etapa productiva.
En el sector minero, donde las inversiones iniciales pueden demandar miles de millones de dólares, las decisiones de localización no dependen exclusivamente de la disponibilidad de recursos geológicos. Las empresas también evalúan la estabilidad de las reglas, la infraestructura, los costos operativos, el acceso a proveedores y las condiciones institucionales de cada jurisdicción.
Catamarca busca posicionarse como uno de los principales destinos de inversión en litio y otros minerales, mientras San Juan concentra proyectos de gran escala vinculados con el cobre y el oro. La Rioja, por su parte, mantiene una postura contraria a la adhesión al RIGI, pese a contar con potencial geológico en minerales que forman parte de la transición energética.
Milei sostuvo que la llegada de capitales privados puede generar empleo de calidad y nuevas oportunidades para las economías provinciales. “Este es el verdadero federalismo y la verdadera inclusión, que los hijos de las provincias se queden en las provincias, con empleo de calidad y en el sector privado”, manifestó durante el acto.
La discusión entre Nación y La Rioja deja expuestas dos visiones sobre cómo promover la inversión productiva y qué condiciones deben ofrecer las provincias para participar de los grandes proyectos. Mientras el Gobierno nacional presenta al RIGI como una herramienta para acelerar inversiones y ampliar las exportaciones, la administración riojana cuestiona el régimen y sus condiciones.
En ese escenario, la expansión de Río Tinto en Catamarca aporta un ejemplo concreto de inversión minera en ejecución, con nuevas instalaciones, mayor capacidad productiva y contratos adjudicados a proveedores argentinos. Para el Gobierno nacional, ese desarrollo representa el tipo de resultado que busca extender a otras provincias mediante el régimen de incentivos.
